Reúne personas de zonas horarias distintas en una sesión guiada que recorra un incidente hipotético, explorando decisiones, riesgos y lagunas de información. Usa cronogramas, registros de chat simulados y mapas de stakeholders. Documenta dudas repetidas, puntos ciegos y oportunidades de automatización. Estos ensayos baratos exponen supuestos rotos antes de que un problema real los convierta en tiempo perdido, clientes frustrados y madrugadas innecesarias.
Introduce fallas controladas en entornos preacordados para observar reacciones, latencias de alerta y calidad de comunicación. Sé transparente con el alcance, protege datos y establece criterios de abortar si algo se desvía. Mide detección, coordinación y recuperación. Luego transforma ese mapa en mejoras de runbooks, monitoreo y rituales. El objetivo no es lucirse, sino descubrir dónde tropezamos cuando el pulso se acelera.